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OPINIÓN: Número 2
   

Informados a diez mil Kilómetros
La vida en Fortín Olmos vista desde España

 

Hola amigos de Fortín Olmos: Ya me conocéis de números anteriores. Vivo a doce mil kilómetros de vosotros. Pero sé muchas cosas que pasan allí. En Fortín Olmos. Por ejemplo: se cosas sencillas, como que vuestro párroco se llama Juan Carlos. Se cosas un poco más complicadas. El bueno de Juan Carlos anda cabreado porque cada vez que vais a Fortín Charrúa por la 40 S os jugáis el tipo con esas alcantarillas rotas y esos enormes camiones que pasan. Queda lo que en España llamamos unos boquetes abiertos en medio de la vía. Del mismo modo, he sabido que hay comunidades allá, que no tienen alumbrado… Me entristece mucho esa situación. ¿Quién tiene que arreglarlo? Me da igual pero que lo hagan ya.

 

 

También he sabido que ha llovido un poco, y que os hace mucha falta. Compartimos esa pena porque aquí también tenemos sequía aunque la madre naturaleza está empezando a acordarse de nosotros. Me gustó saber que los alumnos del “Juan María Gutiérrez” de Rosario están intentando echaros una mano. Se muchas cosas de Fortín Olmos. ¿A que hubo uno de Los Polvorines que atropelló un caballo que era de vuestra aldea a finales de septiembre? También se que tenéis un canal de televisión que se llama Cable Color… ¿Cómo se todo esto? Las noticias vuelan, llegan tremendamente lejos. Así que si queréis que os arreglen un alumbrado, un camino… tratad de contárselo a un medio de comunicación y así lo sabremos todos. Incluso yo, que vivo un poquito más allá de la Cuña Boscosa.  

Ese es mi trabajo, yo le cuento cosas a los medios, para que los medios se lo cuenten a la gente. Y como Diario Identidad es vuestro, utilizadlo para que denunciar lo que pasa en Fortín Olmos, como aquella vez que publicamos la fotografía de la portería y nos contabais que no disponíais de más medios para divertiros. No os asustéis de escribir de vuestras cosas cotidianas, porque esas son las que queremos saber en España. Nunca penséis nada negativo sobre lo que escribís. Queremos saber cuáles son vuestras ilusiones y colgarlas en este periódico que tienes en las manos y en la web www.diarioidentidad.com para que lo sepa todo el mundo: Que en Fortín Olmos vive una gente excelente, buena. Que necesitan agua, luz, libros, una carretera nueva sin agujeros negros, trabajo, y un buen polideportivo para pasar las tardes de primavera.

 
 

Esta fecha es considerada como Día de la Raza debido a que en ese periodo, allá por el año 1492, se produce el llamado “choque de culturas”. El viaje encabezado por Colón representó el encuentro entre dos mundos que desconocían su existencia mutua.
         Colón llega a América accidentalmente pensando que se encontraría con Asia, ya que en ese entonces él sostenía que la tierra era redonda y como los turcos-otomanos habían bloqueado las rutas marítimas,  se aventuró a probar otra alternativa pero sin saber que entre medio de Asia y Europa se hallaba otro continente: el americano.
         En esta tierra desconocida habitaban sociedades aborígenes. Dentro de las culturas más importantes se destacan los mayas, los aztecas y los incas.
         Muchos sostienen que esta fecha no es un día de fiesta, sino que se debería considerar como un duelo, puesto que simboliza la masacre de los conquistadores sobre los aborígenes.
         Otras curiosidades:

    • Cristóbal Colón nació en la ciudad puerto de Génova, Italia, 1451
    • El joven Cristóbal empezó a viajar cuando sólo tenía 10 años.
    • En 1470, los padres de este marinero se mudaron a la ciudad de Savona.
    • En 1485 Colón decide instalarse en España.
    • Colón no fue el primer hombre europeo en América. En el año 985, el vikingo Eric el Rojo fundó una colonia en Groelandia.
    • La conquista tuvo grandes consecuencias sobre los territorios americanos. Algunas tribus aborígenes fueron sometidas a grandes sacrificios, fueron destruidas por completo muchas culturas y los aborígenes sufrieron las enfermedades llegadas de Europa que aquí eran desconocidas.

 

 

Muchos creen que enseñar sólo consiste en abrir un libro, leerlo y esperar que el público (los alumnos) te preste atención y no sólo eso, sino también que entiendan lo que estás diciendo.

En realidad a esto se limita la labor de algunos “profesionales” de la educación, pero hoy no quiero hablar de ésos, sino de aquellos profesores de los que guardamos buenos recuerdos: ésos que, si nos suspendieron, nos explicaron que éramos nosotros los que suspendíamos, nos dijeron lo que habíamos hecho mal y cómo podríamos solucionarlo; ésos que, cuando no entendíamos algo, se quedaban con nosotros media hora después de clase para explicárnoslo; ésos que sentían pasión por lo que enseñaban, e intentaban despertar en nosotros también esa pasión por aprender. Ésos que no transmitían meros conceptos, sino ideas, que nos hacían pensar en lugar de dárnoslo todo ya hecho; ésos para los que no somos una masa de gente, ni siquiera un apellido o un número de carné de identidad, sino que nos conocen por nuestro nombre y saben nuestros problemas; ésos que cuando nos portamos mal no nos echan de clase ni nos avergüenzan delante de los demás, sino que nos reprenden cuando todos se han ido, ya que saben lo importante que es para nosotros no quedar mal delante de los compañeros; ésos que nos hacen participar en clase, en el colegio, en nuestra ciudad, y que nos animan para que despertemos, para que nos demos cuenta de que con nuestra participación, con nuestro compromiso, quizá algún día dejaremos de quejarnos porque el mundo será —¿por qué no?— un mundo más justo.

Y ahora, como profesora, me vuelvo a preguntar: ¿qué es enseñar?

No tengo respuesta para esta pregunta, pero quizá, cuando llegue a ser como esos profesores que recuerdo, cuando me parezca a ellos, pueda responder