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Literatura: Número 3 |
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¿Qué es la literatura?¿Quién lo dice?
Un gran escritor |
Desde la cultura griega hasta el presente atravesando buena parte de la producción teórica y crítica, se han elaborado diferentes concepciones de la palabra ‘literatura’, sin embargo, aún hoy se mantiene abierta la discusión, no nos ponemos todavía de acuerdo en decir la literatura es...y así establecer una concepción universal.
De todas las definiciones que existen surgen estos interrogantes: ¿Es literatura instrucción, saber relacionado con el arte de escribir y de leer? ¿Es literatura aquel discurso que se caracteriza por su naturaleza ficcional y por el predominio de la función estética o poética? ¿Es literatura un discurso que posee la capacidad de ser intertextual, auntorreferencial, connotativo, plurívoco y polisémico? ¿Es arte? ¿Qué es? ¿Quién dice qué es?
Podría optar por definir la literatura teniendo en cuenta el rasgo que destaca que la misma es producto de una invención y como tal no presenta un mundo real, sino que construye uno de ficción, de allí que se pueda sostener que nada ocurre de verdad en una novela, cuento, drama o poesía (la literatura es un simulacro) o definiría la literatura teniendo en cuento la característica que para el acento en el lenguaje, la particular selección y combinación de las diferentes unidades de la lengua, desde el nivel fonológico hasta el del significado, la función estética (la literatura es belleza). Sin embargo, definir literatura a partir de estas dos características mencionadas puede resultar útil pero no son suficientes ya que la ficción sólo se advierte en el discurso literario. Las canciones populares, la publicidad, entre otros, constituyen discursos ficcionales aunque no forman parte de la literatura y en cuanto a lo estético, este, puede reconocerse también en los restantes discursos. Así un graffitis, el cantito de una hinchada, una frase que alguien suelta en una discusión, suelen presentar selecciones y combinaciones tan particulares que reclaman la atención más sobre la manera en que se dice ( o se escribe), lo estético no aparece sólo en el discurso literario. Podemos constatar, entonces, que es difícil definir una vez y para siempre qué es la literatura debido a que es un término polisémico. En este breve ensayo expongo una idea de este famoso concepto, abierta, provisional, sujeta a modificaciones en razón de nuestras ideas.
La literatura es aquello que te abre las puertas de la mente hacia el cosmos imaginario, hablando, tocando y reflejando temas de la realidad al igual que un espejo. Es una pintura de la vida, su imagen expresada en un cuadro pintado por un artista cuyos óleos son las palabras ,la experiencia y la imaginación. Como afirma Benito Pérez Galdós “Imagen de la vida es la literatura y el arte de componer una novela, por ejemplo, estriba en reproducir los caracteres humanos, las pasiones, las debilidades, lo grande y lo pequeño, las almas y las fisonomías, todo lo espiritual y lo físico que nos constituye y nos rodea y el lenguaje que es la marca de la raza y las viviendas que son el signo de la familia y la vestidura, que diseña los últimos trazos externos de la personalidad, todo esto sin olvidar que debe existir perfecto fiel de balanza entre la exactitud y la belleza de la reproducción” La literatura es una lectura de la vida, que la misma literatura es, el resultado de un trabajo del lector, des sus afanes, sus hipótesis, sus riesgos. No es algo que se ingiere, no es sustancia que se administra, ni comida, ni remedio, en fin, no es consumo sino producción y exige del lector pasión, emoción, un gusto particular. |
El concepto de literatura cambia cuando leemos por placer y por decir ‘a mí me gusta la literatura’.
Pero la literatura no es sólo una lectura más, es lectura que consuela el alma, purifica, es un sueño querido no olvidado, es evasión, es decir, como sostiene Víctor Manuel de Aguiar, la lectura resulta entonces excitante de un sentimentalismo, ávido de quimeras, realización ficticia de deseos inconfesados, forma ilusoria de compensar frustraciones existenciales. Ahora bien, ¿existe en la sociedad alguien que establezca qué es lo literario y qué no lo es? |
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Estoy de acuerdo con Teum Van Dijk cuando afirma que en último instancia la literatura se define en su contexto sociocultural. Si nos ponemos a pensar, nosotros, vos, él, ella, formamos parte de este contexto sociocultural pero ¿decidimos qué es la literatura? ¿tiene valor en la sociedad nuestra posición?
Creo que la literatura es como un pacto entre William Shakespeare, Miguel de Cervantes, Julio Cortázar y otros tantos escritores importantes que pactan qué es literatura y qué no. Es decir, no cualquiera establece hoy en día qué es lo que se puede considerar literario y qué no, una determinada parte de la sociedad, la que ocupa un lugar importante o que tienen cierto renombre o prestigio constituye el canon literario nacional.
En conclusión, siempre ha existido la literatura, desde que se creó el mundo, desde la literatura oral hasta la plasmada en papel de la actualidad y así como Platón creyó en la inmortalidad del alma así también creo yo en la inmortalidad de la literatura, con sus características y funciones. La historia de la literatura comenzó años atrás y es una historia sin fin, ni se inicia en la alfabetización, ni termina en tercer grado, ni en séptimo, ni en el terciario ni en la universidad. La historia de la literatura se confunde con la vida misma. Siempre se está haciendo literatura, siempre se estará haciendo literatura y siempre quedarán literaturas por hacer, tapices por tejer y destejer, siempre habrán un Aleph o un Martín Fierro, porque siempre que haya vida, habrá literatura.
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“Todos nos leemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea para poder vislumbrar qué somos y a dónde vamos. Leemos para entender o para empezar a entender. No tenemos otro remedio que leer. Leer, casi tanto como respirar, es nuestra función esencial”
Alberto Manguiel, escritor argentino
La lectura es una de las actividades más apasionantes y gratas que el hombre puede llevar a cabo, debido a que es capaz de fortalecernos para enfrentar toda manipulación que se quiera hacer sobre nuestra existencia y es el único medio que logra trasladarnos al mundo de la fantasía, donde existen las hadas y las sirenas, los ogros y los príncipes valientes, las brujas y las princesas, el mundo donde todo es posible.
Sin embargo, actualmente estamos frente a la pérdida de hábitos de lectura. Los niños y jóvenes hoy prefieren más la tele, los video-juegos que la lectura de un libro. Pero ¿quién tiene la culpa de todo ello?. Creo que buscar un culpable a esta situación es un hecho vano e inútil, considero que lo importante es preguntarnos cómo lo solucionamos.
El ámbito primordial para fomentar el placer y el gusto por la lectura es el familiar, ya que es en el hogar donde se da gran parte del desarrollo intelectual de niños y jóvenes. Es importante que los padres o abuelos faciliten el acceso de sus niños al de la lectura. Aún cuando haya padres que no sepan leer no significa un impedimento para ello. Pueden tomar un libro con imágenes y, a partir de ellas, “contar un cuento”. Lo verdaderamente importante es crear un vínculo afectivo entre el niño y el libro. |
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Leemos con avidez o no leemos. Buscamos historias, paisajes, lugares que nos apasionen, y si no los encontramos en el libro que estamos leyendo lo desechamos, buscamos en otras páginas. El ser humano necesita la ficción, según a quién preguntemos nos dirá que la necesita para entretenerse simplemente o para soportar la dureza de la realidad. Nos quedaremos nosotros con la enriquecedora experiencia de asomarnos, a través de un libro, a los ojos de otra persona, y aún más, dejar que esta persona nos arrastre a su antojo por cada página. Recuerdo aún con cariño, incluso con emoción, algunos libros que leí hace ya años y con los que de alguna forma aprendí a imaginar –y uno debe ser capaz de imaginar lo que no tiene o no existe para cambiar lo tangible-, sobre todo los de Michael Ende, Roal Dahl, varias novelas de Enid Blyton. Con Jim Botón y Lucas el maquinista –y con Momo- descubrí que no sólo lo inmediato es real: más allá de lo que uno ve, del suelo que pisa, del instante en el que habita, hay otros mundos, otros tiempos, otras personas que no son imaginarias, sino tangibles aunque en un espacio distinto al nuestro; supe leyendo Jim Botón y Lucas el maquinista que algún día tendría que salir a buscar ese espacio tangible del mundo que para mí era desconocido. Con Charlie y la fábrica de chocolate –y con Matilda- aprendí que el mundo puede cambiar y que además debe cambiar, que el ser humano ha de aprender a combatir el desastre con magia, la desidia con acción, el aburrimiento con imaginaciones. Pero la literatura nos arrastra a los que leemos con avidez. leer el texto completo
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El Guardian de la Flor de Loto |
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por María Dolores del Soto y el Navarro |
Andrés Pascual es un logroñés (La Rioja, España) licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra, ejerce la profesión desde hace 15 años. La música y los viajes son sus grandes aficiones, ésta última le ha llevado a visitar diversos países de cuatro de los cinco continentes. Las experiencias vividas en el continente asiático dieron rienda suelta a la elaboración de su novela. Este joven abogado había publicado artículos en medios locales pero no se había atrevido con la literatura. Esta primera novela ha tenido bastante éxito, siendo varias las ediciones que ya se han publicado.La obra se desarrolla alrededor de los conflictos tibetanos, toda ella relatada por un español, Jacobo, que viajó a Katmandú (Nepal) al frente de un programa educativo de la ONG a la que pertenece; allí conoció a Martha, su mujer, con la que vive en Perú y dirigen una escuela. En uno de los viajes de trabajo se ve obligado a cambiar el rumbo para hacerle un favor a Malcolm, el padre de Martha.Lobsang Singay es un lama que se disponía a desvelar al mundo el gran secreto de la medicina oriental en la cual él se basaba. Singay pasó muchos años en su monasterio investigando las claves de esta ciencia y ahora iba a darlas a conocer en una conferencia preparada en la Universidad de Harvard. Aunque esto no pudo suceder tal y cómo estaba preparado porque, ya en Boston, el lama fue encontrado sin vida todo ello rodeado de extraños sucesos. Jacobo, nuestro protagonista, se ve obligado a recoger el cuerpo sin vida del lama y trasladarlo a tierras indias.El traslado del lama es sólo el primero de un montón de acontecimientos que poco a poco Jacobo deberá ir realizando para salvar los más ocultos secretos del Tíbet. Empieza un largo camino adentrándose en las complicadas cumbres del Himalaya, acercándose a tierras en disputa entre chinos e indios. Todo ello de la mano de su maestro Gyentse, un monje que se convierte en su gran apoyo. Todas estas investigaciones Jacobo las utiliza para alejarse de sus propios problemas y huir de su complicada situación tanto personal como profesional. Esta gran labor de la que es responsable no sólo le ayuda a salvar los más preciados secretos de esta religión, sino también a resolver su crisis personal gracias a la gran aventura espiritual que se le presenta. |
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Más allá de la realidad que sufres te espera la verdad de las cosas |
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el principito |
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Un libro concebido para niños pero dirigido a los mayores para que vuelvan a su esencia, a su estado primero: el de niños.
Una avioneta cae en pleno desierto y su piloto se encuentra con el Principito. Los ocho días que pasa a su lado le sirven para aprender más que en el resto de su vida. El Principito es un niño que viene desde el asteroide B612 y va visitando varios planetas para buscar un amigo, pero hasta el momento no ha tenido mucha suerte: encuentra un rey sin súbditos, un vanidoso sin admiradores, un borracho que bebe para olvidar que es un borracho, un hombre de negocios sin tiempo “para pamplinas”, un farolero que obedece el orden establecido sin pararse a pensar si tiene algún sentido, un geógrafo que sólo se preocupa por “las cosas importantes”...
Toda una lección para que los hombres volvamos a nuestras raíces, como he dicho antes, a nuestra esencia; para que tomemos decisiones basándonos en nuestra propia lógica, esa lógica de esos seres tan extraños que hacen mil preguntas, algunas de ellas disparatadas, y que tienen curiosidad por todo lo que les rodea: los niños. Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito, nació en Lyon (Francia) en el año 1900. Tras probar varias profesiones y no llenarle ninguna, encuentra el amor de su vida: la aviación, la que compagina con su otra afición: el periodismo. Su obra Vuelo nocturno obtiene el Premio Fémina en 1931 y en 1939 la Academia francesa le concede el gran premio de novela por Tierra de hombres. En sus obras vemos reflejadas sus experiencias como piloto: la soledad, la incomunicación de los hombres, el desarraigo provocado por la invasión alemana durante la Segunda Guerra Mundial, etc. En 1944, Saint-Ex, como lo llamaban sus amigos, salió con su avión y, una hora después de haberse quedado sin combustible, sus compañeros empezaron a sospechar que no volverían a verlo. Sin embargo, su avión y su cuerpo no fueron encontrados, quizá se habrían ido al asteroide B612.
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descubriendo tu pasado
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“El círculo de fuego”, de Marianne Curley:
Nació en Windsor, Nueva Gales del Sur, Australia. Cuando su familia se trasladó a una pequeña granja a las afueras de Sidney, sin vecinos en las cercanías, Marianne descubrió rápidamente su amor por los libros y se convirtió en la bibliotecaria de la escuela a los nueve años. Tras crear una familia, Marianne se trasladó a Coffs Harbour, una ciudad de la costa norte de Nueva Gales del Sur. Fue allí, rodeada de playas, selvas tropicales y aire fresco y limpio, donde empezó a escribir. Tiene tres hijos adolescentes cuyas conversaciones y experiencias le sirven de inspiración para sus novela. También son sus críticos más fervientes.
Entre sus libros destacan “La llave”, “La oscuridad” y “Los elegidos”.
Kate es una bruja y vive con su abuela que, por supuesto, también es bruja. Vive con su abuela cuando nació su madre se marchó y no sabe nada de ella. Kate es capaz de meterse en la cabeza de la gente y de leer sus sentimientos y de hacer pequeños conjuros. Su mejor y única amiga es Hannah. Un día llega un chico nuevo al instituto y enseguida Kate se da cuenta de que es especial. Y tiene razón. Cada vez que Jarrod se enfada, así se llama el chico, produce desastres aunque él se queda en trance y no se entera de nada. Kate acaba diciéndole a Jarrod que ella es bruja y que cree que él tiene una especie de maldición. Al principio, jarrod piensa que Kate está como una cabra y se aleja de ella, pero al final se dará cuenta de que tiene razón y acabará por aceptarlo. Para quitarle la maldición a Jarrod, él y Kate viajarán hasta la Edad Media y tendrán que luchar contra un malvado hechicero, vivirán muchas aventuras y entre ellos dos nacerá algo más que una simple amistad.
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